1 de diciembre de 2020

locos

Y está loca y eso qué demonios importa. Las calles de Laredo dieron una pista suficiente a la que no presté atención, tras ese bautismo en el asfalto de la Castellana. 

Y tus cada vez más marcadas facciones y tus ojos verdes que cuentan mil y una historias no tienen nada que decirme, porque para qué.