14 de diciembre de 2016

(2017) El mundo laboral




Después de cinco años de fiestas nocturnas, trabajar duro y estudiar cuando podía consiguió sacarse la carrera, con unas notas mucho mejores de las que esperaba. Perdió años de su vida en becas mal pagadas y finalmente consiguió trabajo en una pequeña empresa típica española, de esas de trabajar mucho, cobrar poco y recibir amistosos recordatorios sobre el creciente tamaño de la cola del paro cuando había alguna protesta o intentaba que se cumpliera algún artículo del Estatuto de los trabajadores.

11 de diciembre de 2016

(2017) Despedida


Caminan hasta el lugar donde se encontraron por primera vez y donde se volverán a encontrar en unas horas, se despiden con un nuevo beso. A él le late el corazón, avergonzado por la confesión que realizó; ella, llegando a su piso compartido con una compañera de trabajo a la que encuentra en el salón, fumando en ropa interior y viendo un reality, nota una presión en el pecho, preocupada por la confesión de su viejo amigo.

- La golfa del vestido negro hace acto de presencia.


Mira a su amiga, y sonríe tristemente.

- ¿Qué tal la noche? Supongo que bien, aunque siendo la hora que es a lo mejor te ha echado de casa al despertar de la resaca…
- No, que va. Tenía que trabajar y nos hemos despedido aquí al lado, en Rubén Darío. Esta noche volvemos a quedar.
- Entonces, podemos decir que la casta Paloma se ha echado al fin un novio, ¿no?

Ella se encoge de hombros.

- No sabría de decirte. Quizá, pero él es… no sé, muy buen chico… quizá demasiado. Está jodido de dinero y por lo que me ha contado parece que le están explotando de más.
- Bueno, es la España de la zorra alemana y del tonto de Rajoy, ya sabes que las cosas van a funcionar así a partir de ahora.

Ella asiente y abre el bolso. Saca una caja de preservativos empezada y la ropa interior.

- Aunque decías que no, ahora no negarás que fue un buen consejo el de meter condones y unas bragas limpias en el bolso.
- Sí, la verdad.
- Entonces, ha sido una buena noche, ¿no?

Se levanta sin responder a la pregunta. Mete en el cesto de la ropa delicada la ropa interior, se quita el vestido negro y lo mete directamente en la lavadora. Se lava la cara en el cuarto de baño y en su habitación se tira sobre la cama, aun cansada. Antes de darse cuenta queda dormida.

4 de diciembre de 2016

(2017) Errores de adolescente



Las cosas cambiaron poco después de cumplir los diecisiete, cuando entró a trabajar uno nuevo en McDonalds, un tío alto, guapo, con barba clara y ojos marrones claros; carácter descarado y anárquico y algo mayor que ella, cumpliéndose con el viejo tópico del chico malo que enamora con únicamente su mirada. Paloma quedó colgada desde el primer momento de él, de cuyo nombre ya no quiere acordarse pero con el que, después de unas semanas tonteando en los diez minutos del cigarrillo o al entrar o salir del curro, se convirtió en su novio, algo que duró por casi cuatro años. Con perspectiva, sabía que no lo empezó a pensar hasta que maduró. 

Cuando lo dejaron ella estaba cerca de los veintidós. El día que abandonó la casa que compartían y se fue a vivir con dos amigas solo quedó el recuerdo de tantas noches en las que él se corrió demasiado pronto y un microondas que compraron en las rebajas. 

Desde que se alojó con sus amigas, y sus posteriores mudanzas hasta terminar coincidiendo con una amiga del instituto trabajando en Madrid, sus relaciones con tíos se redujeron a contactos ocasionales en los bares de Malasaña o Huertas y a algunas citas que nunca acabaron demasiado bien a través de tinder.

27 de noviembre de 2016

Qué no es una cerveza


Esta entrada ha sido publicada originalmente en O'Beer Wan, el vloj en el que los colegas vamos a intentar hablar del mundo de la cerveza, o por lo menos en eso hemos quedado. https://obeerwan.wordpress.com/


Aquí David.

Esto es un blog de cervezas, ya habrá tiempo para presentaciones detalladas y todo eso. Pero lo que no puede ser no puede ser, y hay que decir bien claro qué no es una cerveza. No hablo de Cruzcampo, ya que eso, pese a quien pese, es una cerveza, y además la más vendida de este santo país (joder, qué país).

Como dijo alguien en algún momento, vayamos por partes e identifiquemos tres casos de cosas que se llaman cerveza pero no lo son y nunca lo serán:

Uno: cosas raras con sabores

Joder, que hoy en día encontramos una variedad de cervezas con aromas y sabores realmente estupenda. Por citar alguna, tenemos los aromas intensos de muchas stout (café, chocolate) o los toques ácidos de frutos del bosque de centenarias cervezas de abadía, por no hablar del curioso toque dulce a miel de la Barbar. Para gustos los colores.

No entiendo a qué viene la puta mierda de las shandys con sabores raros. Para empezar, en España siempre se ha llamado caña con limón o clara con limón, aunque poco a poco Heineken (a través de Cruzcampo) y Mixta (por obra y gracia de Mahou) estén consiguiendo que mucha gente las pida por ese nombre en los bares… cierto es, no obstante, que si no hay una beben la otra, y si no hay ninguna de las dos, tomas una caña con limón, que para el caso refresca más y de barril está más rica, qué cojones.

Y después, que el señor Carrefour se ha puesto imaginativo y ha decidido que ya puestos a reciclar el agua de fregar, hacemos una shandy con sabor granadina:

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Admitámoslo, el universo lo estaba pidiendo

Actualización suicida: Mahou Mixta Revolución. Perdón, REVOLUXION. Cerveza aromatizada con Ron, Guaraná y Menta. Que alguien me acerque una pistola. Ahora. Y rápido. Por cierto, el exceso de equis en la página de Mixta resulta pelín empalagoxo.
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Mis padres no me prepararon para esto

Dos: cosas de marketing mercadotecnia excesivamente imaginativas;

El Aquarius es una bebida de naturaleza isotónica ideada para deportistas que llegó a España para los juegos olímpicos del noventa y dos, y de repente lo comenzaron a beber señoras en los bares en lugar del Bitter Kas (verídico). Aquarius se ha caracterizado por venderse en latas de diferentes colores y un sabor extrañamente parecido a polvos tang sabores.

Un día el Señor San Miguel se levantó creativo y dijo: “eh, a la gente le gusta la cerveza mucho, y la gente ama el Aquarius”. Sacaron el Quimicefa, mezclaron una lata de San Miguel 0,0 y una lata de Aquarius sabor original (sí, esa que no sabe a ná pero refresca, parecido al SevenUp). Y crearon una cerveza sin alcohol y con minerales. Todo en orden, y el psiquiatra de este señor imagino que guardando las tijeras en un cajón con tres cerrojos, por si las moscas.

Yo no sé qué opinarán en Bélgica o Alemania de esto, pero como un día se enteren a lo mejor nos echan de la Unión Europea del tirón. Y no les culparía. Pero nada.

Actualización depresiva: la madre del cordero, Erdinger tiene una cerveza sin alcohol con propiedades isotónicas y baja en calorías. ¿Qué clase de mundo vamos a dejar a nuestros hijos?

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Huye, por tu vida, HUYE

Y Tres: el día que la cerveza sin alcohol se hizo mainstream

Mira que hay cervezas sin alcohol buenas. La Estrella Galicia está bien buena (de barril sobre todo) y la Ambar no le va a la zaga. Incluso la Mahou Sin, bien fría y de barril, tiene un pase si tienes bastante sed (aquél día la tenía, creedme). La cerveza sin alcohol siempre ha sido minoritaria, muy enfocada a conductores y otras personas que no podían o debían beber alcohol por lo que fuese, como los que estaban tomando antibióticos (pero luego se pasaban al pacharán, y no miro a nadie).
Pero llegó el día que San Miguel reventó el mercado, y mucho antes que se pusieran a jugar a las cocinitas mezclando cerveza y Aquarius. Recuerdo al repartidor de Burgodist, el distribuidor de San Miguel en Burgos por aquellos años, regalándole a mi padre un par de cajas de este invento del demonio, para probarlas, a ver qué pasaba. Y aquella semana vendimos las dos cajas. Y más porque no había. La San Miguel 0,0 Manzana. Y joder, qué cosa más rara, que olía a cerveza pero sabía a zumo de manzana que flipabas, pero no tenías claro por qué se habían inventado semejante engendro, no cuadraba. Pero las señoras dejaron de lado los Aquarius, los Bitter Kas y las Cocacolas light incluso, y todas se pasaron a la cerveza.

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Faltan la Naramango y la Melocotouva. Y no es broma.

Aunque pareció una moda, duró bastante tiempo y la verdad es que dejó mucho dinero, pese a cobrarla más cara que el resto de cervezas San Miguel los primeros tiempos. Todos teníamos que vivir, y peor era meterse a político o policía.

El problema gordo llega ahora. Tenemos a Buckler, la cerveza sin alcohol de toda la vida. Recuerdo perfectamente que hace años era una cerveza “sin”, no cerveza 0,0. La diferencia era que tendría sobre el 1% de alcohol. Y la única competencia a nivel mercado masivo era Laiker (la sin de Mahou, imposible de olvidar), y según parece, mucho peor, y mira que parece complicado. Recordemos que hasta que llegó la San Miguel 0,0, la primera sin nada de alcohol, esta modalidad de cerveza existía porque tenía que haber de todo.

Un día , imagino que no hace mucho, Buckler (de Amstel, ahora Heineken) decidió que tenían que reventar el mercado ante los maravillosos sabores y colores de San Miguel 0,0%. Y sacaron esto:

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Es lo que parece. Por desgracia.

Esa es mi mano y estoy en mi cocina. Y me he intentado beber esa cerveza en un vaso de cristal gordo que se usan para beber cerveza negra. Y no he sido capaz. Por dios, por alá, por monesvol. Nunca bebáis ese intento… esa cosa… eso. Esto no es una cerveza. Cuando encuentre un calificativo os lo diré. Pero huid de ella como de la peste, por favor. No os dejéis engañar por el olor una vez la abráis y deis el primer sorbo, es una cerveza artificial y pegajosa, no tiene nada de cuerpo y demuestra que las cervezas negras requieren algo más que un poco de química para que la espuma aguante y el olor y el color correspondan con lo que te esperas de este producto.

Hay muchas más cosas que nos venden como cerveza y no lo son, pero estas son las tres que he visto en una tarde yendo al carrefour a por unas birras para llenar la nevera. Ahora toca lavarse bien la boca con lejía para quitarse el sabor de todo esto, y cuando estés listo y quieras tomarte una cerveza normal, pídete una Estrella Galicia, y si no tienen, una Damm.

Saludos sin papilas gustativas de parte de David.

24 de noviembre de 2016

(2017) El charmander



Víctor Chacón era un señor de unos cuarenta años, arquetipo de varias cosas hasta el punto de llegar a ser un guiñol. Algo chaparro, con bigote y siempre bien repeinado. Nunca falta una pulsera con los colores de la bandera de España ni un cigarrillo entre sus labios, aunque desde aquella vez que provocó que saltara la alarma de incendios se cuida de encenderlos dentro de las oficinas. Casado con una señora con la que solo habla en reuniones sociales y a la que no pega porque ella es hija y hermana de policías nacionales, y físicamente más voluminosa que él, pero las ganas siempre quedan ahí; dos hijas mellizas de nueve años en un internado en Londres, jamás confesaría que recuerda sus nombres y sus caras por una foto en una estantería en su despacho. Su rasgo diferenciador son las marcas de unas quemaduras en el cuello hasta su oreja derecha. Ni siquiera su mujer conoce el motivo de dichas marcas, nunca le quiso explicar el motivo de las mismas.

Cuando otro socio le comentó el apodo que tenía una noche en un bar, lo primero que preguntó fue el significado de esa palabra, a lo que no tuvo respuesta. Esa noche, en casa, descubrió el significado y le hirvió la sangre, pero, pese a las amenazas y los gritos, nunca pudo saber quién le puso aquél mote, y la prohibición del mismo solo significó que comenzaran a conocerle así en toda la empresa, y no solo subordinados, sino también otros socios y superiores, lo que le generó un enfado mayor al ser llamado así en las reuniones de alta dirección cuando sus resultados no eran los esperados.

15 de noviembre de 2016

(2017) José y Paloma -



- José, ¿eres tú?

Él se giró, asustado por la interrupción, y al ver la persona que le reconoció abrió la boca, cambiando el susto por la sorpresa y cierta incredulidad.

- ¿Paloma? ¿Eres tú?

Ella asintió, con una gran sonrisa. La mente de José comenzó a trabajar a toda velocidad, identificando en la mujer alta y delgada a la niña fea de familia pobre y la posterior adolescente delgaducha de gafas gordas y acné que siempre tuvo sentada a su lado en los pupitres, cosas de apellidarse Pérez y Pinillos. En aquellos años en los que el acoso escolar no estaba en los periódicos y en los recreos de los colegios la ley de la jungla era la única que aplicaba, ella era la víctima ideal, siempre con chándal, libros de segunda mano y sin nada que ver con las niñas pijas repeinadas que rondaban por todas partes; pero él siempre se llevó bien con ella y nunca se metió con ella, e incluso en el instituto, hasta que ella se cambió de centro cuando sus padres se divorciaron, llegó a defenderla. Con él nunca se atrevieron a meterse.

9 de noviembre de 2016

Quién sabe




Cuántas mañanas más habrá y cuántas noches más podremos cerrar los ojos.

Una noche más el silencio.

Un día más la magnitud del mundo.

Nuevas decisiones, otros rumbos. Aprendamos a manejar la incertidumbre, a ser posible con una taza de café entre las manos.