Con la familia no pueden existir medias tintas. Y el ser humano es experto en decir y hacer gilipolleces como para estar enfadados por cosas realmente estúpidas.
Menos mal que con mis padres las cosas siempre han estado claras.
El año en que aquello que llevaba tanto tiempo esperando se hizo real. Donde los obstáculos cambiaron de nombre y de forma de pasarlos por delante. Los miedos a las noches desaparecieron y la persiana se cerró para siempre un diecinueve de abril. Sí, hay algo más allá, y todavía apenas he empezado a descubrirlo; me queda demasiado por aprender y todavía tengo demasiado tiempo que recuperar.
El año que llegaron las nuevas generaciones, primero un enorme niño que ya comienza a hacer trastadas allá por donde va, y poco después una niña prematura que desde el primer día ha decidido que va a ser de las que van a dar guerra.
El año que la Ju se nos casó. Las fiestas de la Ju, si no has estado en una de esas no has estado en una fiesta...
El año que dije que no. Y que luego decidí que no podía ser siempre el que dijese que no, ni deseaba seguir así ni quería seguir buscando excusas. En fin... como bien he dicho, todavía me queda demasiado por aprender.
El año que terminé emborrachándome como solo sabe hacerlo un quinceañero: a lo loco. Vamos a comenzar a recuperar el tiempo perdido con alcohol. Y con skap.
No tengo grandes deseos para dos mil dieciséis. Solo espero no cometer los mismos fallos de dos mil quince, y que los pocos aciertos que tuve no se conviertan en errores.
Y que mi jefe no me toque tanto los cojones, aunque eso no depende de mí.
Somos los nietos de los obreros que nunca pudistéis matar...
Con el tiempo tengo clara una cosa. O acabo siendo como ellos o les acabo combatiendo. Y cada día me gusta más la idea de combatir.
De momento, mi única arma es demostrarles que sus colegios de pago y sus aires de superioridad por hacer cursos privados de miles y miles de euros no sirven de nada. Los cojones valen más que el dinero. Y voy a conseguir que valgan más que las cartas de recomendación y los apellidos. Me dejaré los cojones en conseguirlo, lo prometo.
Quiero ser el primero en su lista negra el día que vuelvan a declarar una guerra a su propio país.
Quizá cuando cumples treinta dejas de ser joven para todo el mundo, pero... creo que el día que dejas de ser de verdad joven es justo el mismo día en el que crees que no vas a ser capaz de cambiar el mundo.
Porque ser joven consiste en creer que todo aquello que haces va a servir para que las cosas cambien. Y en luchar por ello.
Aunque las fuerzas me fallen a veces, sé que puedo hacer de este mundo un lugar mejor.
Por tantas cosas añora aquellos
tiempos en los que no tenía miedo y no necesitaba más que una idea para acabar
con quien hiciera falta, los años en los que tomó las riendas de su vida y optó,
después de demasiadas vicisitudes, por el lado que todos decían que era el fácil
pero en el fondo sabía que la mayoría de la gente prefería ese lado pero eran
demasiado vagos o cobardes como para enfrentarse a él con garantías de
conseguir algo de provecho. Fueron los años en los que la madurez va llegando
en nubes de hedonismo y la vida se compone de todo el alcohol que uno se pueda
imaginar, bañado en olas de sexo, drogas y rocanrol; su alcohol fue el vino
espumoso y su droga la cocaína, su sexo fue con todos los hombres que pudo y
siempre le gustaron más los incomprendidos The Who que los aburridos Beatles y
los cínicos Stones.
El universo está lleno de pequeñas casualidades. Hace dos años y un día se fue de mi vida la que era mi última conexión con los años en los que puedes ser feliz y vivir sin grandes preocupaciones. Una persona que se fue y que era lógico que se fuera, pero que en su momento causó tristeza. Hoy todo es diferente.
Una nueva guerrera ha llegado a este mundo. Aun no la conozco, pero ha llegado pisando fuerte, adelantándose tres semanas, con ganas de demostrar quién es desde el principio.
Quizá me repita de lo que ya dije una vez, pero voy a ser sincero, Nayra, eres un motivo para luchar. Luchar por vencer a los imbéciles que me rodean y de los que hablé ayer, luchar para que tengas derecho a un mundo un poco más digno que el que nos ha tocado vivir. Y te lo digo cuando todavía ni siquiera sabes quién eres, y te queda mucho para entender este mundo; ahora mismo tu vida es agarrar el pezón de tu madre, dormir y llorar cuando estés incómoda.
Pero ahora mismo nuestra vida sois vosotros. Los que estáis por conocer este mundo y no tienen la culpa de nada. Poco podré hacer, pero todo lo que esté en mi mano para dejaros un mundo un poco mejor, no dudéis que lo haré.
Ahora descansa, pequeñaja, apenas tienes un día de vida y necesitas llorar, y comer, y dormir, y llorar muchos días y muchas noches; y aprender a manejar tu lengua y tus manos, y curiosear el mundo con tus ojos y aprender qué son los colores, los sabores y los olores; te agarrarás con fuerza a tu madre y sonreirás al ver a tu padre, y sus voces significarán para ti tus primeras sonrisas. Y con el tiempo aprenderás muchas cosas más, pero siempre recordaremos tu llegada, puñetera.
La guerra que nos vas a dar. Y ojalá que seas una guerrera de verdad, nerviosa, despierta e incansable. Conociendo a tus padres, no me extrañaría lo más mínimo.
Un beso, pequeñaja. Ya verás lo grande que te vas a hacer.
La corrupción está mal, pero si nos ponemos a pensar en serio...
Han salvado este país...
Es INNEGABLE que este país ha salido adelante gracias a este Gobierno
Se está generando empleo, ¡y mucho!
Si no fuera por ellos esto sería Venezuela
El problema del PP es que han tenido demasiadas políticas de izquierdas, como subir los impuestos...
La economía está creciendo como hacía mucho que no hacía, eso es mérito de este Gobierno
Cuando las cosas van mal hace falta gente fuerte en los Ministerios que importan, Hacienda y Economía, el resto dan un poco igual, la verdad
Yo del Rivera no me fío, que tiene una pinta de izquerdista que no veas...
¿Empresas energéticas públicas? ¿Pero que queremos, acabar como Venezuela? [Por cada vez que se dice Venezuela, chupito de Jaggermeister]
El Coletas no tiene ni puta idea de lo que dice
Estos de Convergencia son una panda de corruptos que van de salvapatrias (sic)
La SECTA por aquí y la SECTA por alla
Pues hoy ha dicho el tío Fede que...
Tú les quitas los papeles y ni el Rivera ni el Pablo te saben debatir
Es que ser español está asociado con ser de derechas, y eso no puede ser
Rajoy sabía lo que había que hacer
El problema es que se ha vivido por encima de lo que se podía permitirse [mayestático siempre]
Lo importante es que venga inversión, y eso solo puede venir si sigue gente con las ideas claras
Todo el mundo (sic) está poniendo a España en un pedestal por las reformas que ha hecho
Y YO VOY Y ME CAGO EN DIOS EN CASA DESPUÉS DE ENVENENARME MIENTRAS ME MUERDO LA LENGUA.
Vivo fuera del mundo real. Trabajo con gente que empezó su carrera profesional cobrando más de 25 mil euros al año y muchos de ellos siguen viviendo en casa de sus padres. Trabajo con gente que tiene tantos nombres y tantos apellidos compuestos que los bordados de sus camisas parecen firmas decimonónicas. Trabajo con gente que jamás ha currado en el mundo real.
Y claro. Luego llego a mi casa y tengo que depurarme el veneno. Y hoy tengo agujetas y no me apetecía salir a correr.
No es ya derechas o izquerdas. Es justicia. Derecho a dignidad en el trabajo, que yo tengo, sí (aunque tenga que aguantar a tanto soplapollas, se sobrelleva bien, diez años tras una barra te enseñan muchas cosas), pero muchísima gente, seguro que mucho más válida que yo, la merece pero no la tiene. Amigos que están jodidos, con contratos de ETT y contratos temporales, con ERES y contratos de media jornada a los que amenazan con mandar a la cola del paro si no se quedan unas cuantas horas más por el bien de la empresa a coste cero. Ese no es el mundo en el que trabajo, pero es el puto mundo real que hay en este país. Un mundo de contratos basura y abuso al trabajador en aras de la tan manida y ficticia "recuperación".
Un crecimiento económico basado en el sector servicios, un sector procíclico que cuando de muestras de agotamiento volveremos a las andadas. Una prensa controlada por la Banca que, oh, casualidad, está volviendo a picar al rebaño con el ladrillo, el inefable ladrillo que nunca ha fallado. Y unas inversiones que consisten en qué, por favor, consisten en hacer hoteles y grandes centros comerciales que creen más empleo precario haciendo trabajar a la gente gratis los domingos (en Madrid tenemos el edificio España y la antigua sede de Banesto en Canalejas, y alguna más que de momento no digo).
Y mucha gente minimizando la corrupción institucionalizada del partido al cargo del Gobierno de este santo país. Una corrupción que consiste en quedarse con dinero de todos, ya sea directamente (aunque eso es más propio de etapas socialistas, tan tontos que ni robar bien saben, en serio) como de sofisticados sistemas de comisiones: me das la obra a mí, que es más cara que ninguno, y yo te doy el 3%, que tú me lo vas a pagar en uno de esos sobrecostes tan ricos. Pero también una corrupción que consiste en privatizar lo que no se puede privatizar y dárselo a tus amigos.
En las últimas elecciones generales el PP hubiera ganado aunque hubiera puesto una piedra a debatir con Rubalcaba. Y desde luego lo hubiera hecho mejor como Presidente del Gobierno, al menos hubiera hecho lo que todos esperábamos de ella: dar pedradas a diestro y siniestro. Del que nos gobierna, pues bueno, todos sabíamos lo que había, mejor dicho, lo poco que había.
Nadie niega que había que apretarse el cinturón, pero muchos tenemos la sensación que faltó equidad en los recortes. Se recortó en educación, el primer pilar de una sociedad democrática, y se recortó en sanidad (sobre todo en dependencia), generando más pobreza allá donde ya existía. Se recortó en igualdad, en mayores, en energías renovables, en I+D (¿quién necesita I+D teniendo mucho sitio disponible para amontonar ladrillos?). Se dieron tropocientos mil millones para rescatar Bankia o Caixa Catalunya y la mayoría de ese dinero lo vamos a perder, se ha emitido deuda pública para pagar una deuda generada por los especuladores de toda Europa que vieron una mina de oro en nuestra prima de riesgo (una estafa aun más grande que la del Euribor). Y no hay que olvidar que si hoy en día la economía crece es porque alguien abrió el grifo en el Banco Central Europeo y se puso a dar billetes como si no hubiera un mañana para incentivar la inversión y en consumo, aunque los Bancos prefirieron quedárselo más de dos años. Y como corten el grifo en los próximos tres años, más nos vale que los ladrillos que hemos construido sean resistentes para aguantar el temporal.
Hace falta invertir en industria pesada y en dignidad. Y que nuestros políticos conozcan el mundo real y no sean unos teóricos o unos funcionarios de facto (Pablo, Albert, que muy bien con el follonero el otro día, pero esto último va por vosotros dos).
Hoy no son sueños, sino pesadillas. Pero hay pesadillas demasiado duras, y pensar en otros cuatro años con el barbas y sus secuaces... Antes preferiría incluso cualquier unión de los otros tres partidos, CUALQUIERA. Aunque sean un liberal guapete con labia, un modelo de Kalvin Klein con una rosa en la mano y el hombre que ha quemado un capital político equivalente al 25% del electorado en un año. Y mira que los tres me dan un repelús que no es ni medio normal...
El 20 de diciembre tengo el miedo a que no vaya a cambiar nada.
#20D a Botar
La impunidad de la libertad les hace
felices, y el bar se llena de indeseables y de seres anacrónicos. Un genocida y
un pederasta se toman juntos unas cervezas, uno fingió ser senil para librarse
de un juicio por sus delitos y el otro compró su libertad por unas monedas; dos
prostitutas juegan a las miradas con dos políticos que sonríen y aceptan,
sacando los sobres que atestan sus bolsillos.
Una raya de heroína surge de la nada en
el destartalado cuarto de baño, que se llena de mercenarios con balas de plata
en la recámara y navajas vizcaínas en el tobillo. Un policía acepta un soborno,
acepta un cigarro y acepta una nueva copa; el alcalde compra a dos hombres y
una mujer de la oposición, y su guardaespaldas cae en la mesa, borracho de
vodka y burundanga. La camarera mira, oye, sonríe y calla a cambio de propinas,
sabiendo que el silencio es su única arma.
Monarcas cubiertos de oro que nunca se
ganaron legítimamente y antiguos generales acusados de lesa humanidad entran
ufanos y hablan en voz baja de aquella vez que pagaron una ínfima parte de lo
que robaron aquel día a tantos infelices que una vez creyeron en ideales
estúpidos y trasnochados y que murieron por un trapo de colores, o de aquellos
niños soldados que tan baratos les salieron y tanto les ayudaron a ganar sus
guerras a enemigos con menos infelices o con menos niños en sus filas.
Viejos enemigos pactan con el diablo
cláusulas de inmortalidad y de eterna juventud a cambio de almas que nunca
dejarán ser libres, y a su lado dos opositores planean golpes de estado junto a
un ministro que negocia su jubilación mientras propone ideas e invita a una
mística absenta más. Tres mujeres esconden terribles armas en sus bolsos e
incitan a pobres desgraciados a descubrirlas, sabiendo que aquellos que la
conozcan será lo último que hagan en sus vidas.
Y, en un momento dado, todos levantan
sus copas al unísono y brindan por su felicidad, por un pasado que siempre terminarán
negando y por un futuro que saben que seguirá bajo su control.
Estoy hasta la punta de la polla de fachas. Estoy harto de esos perdonavidas que defienden al Herrera (ese hombre que en diez años pasó de comerle el rabo a Zapatero a comérselo a Rajoy) como el mejor periodista de este país, que lo defienden con el chascarrillo de "la secta", creyéndose no solo graciosos sino pensando que ofenden. No ofende quien quiere sino quien puede. Y usted no me ofende, más que nada porque a mí la sexta me importa un pimiento y esos chascarrillos están tan oídos que ya solo dan vergüenza ajena.
Y usted, pues la verdad que también me importa un pimiento, y también me importa una mierda su BMW o su A3, tanto que me vacila que mi León esto y mi León lo otro. Me hace el mismo servicio y me ha costado la mitad, y todo porque yo quería un coche que me llevara y me trajera, y no algo para hacerme notar.
Estoy harto de tanto subnormal que se cree mejor que yo sin tener nada que los haga mejores que yo salvo el apellido. Tu tía está en la dirección del área, tu padre es el director de recursos humanos de la empresa, tu tía abuela fue directora del área de no se qué, tu otro familiar es el director de algo, tu padre es el director general de asesoría jurídica. Y llevas tres años en la empresa y no sabes poner un filtro bien en el Excel, no me toques los cojones.
Vuestros apellidos os hacen mucho mejores, quizá, pero solo os hacen mejores cuando demostrais que sois unos completos inútiles y vuestro papá, o vuestra tía, hablan con el jefe y les pide que se vayan moviendo a otros sitios donde no les conocen, porque esa es vuestra ventaja, vuestro dinero y vuestra red de seguridad. Sois muy españoles y muy libeggggales, pero en el fondo os la suda este país, solo sois españoles para llevar la bandera en unos tirantes (por favor, eso no es que sea facha, es que es HORTERA) y gritar vivaspaña en los partidos de fúmbol. Muy liberales, pero al final sois peores que las élites del partido comunista, endogámicas y demostrando que el individualismo, pilar del liberalismo económico que tanto defendéis de boquilla, es para los demás, vosotros tenéis que depender de otros para llegar a algo en la vida.
No creo yo que haya mucha gente que haya estudiado en una universidad privada y se haya ganado las cosas a pulso y no por obra y gracia de su apellido. Seguro que hay muchos, pero donde yo trabajo pocos o ninguno tienen ese mérito.
Yo no tengo red de seguridad.
Yo no tengo un apellido.
Yo no tengo un familiar director general.
Y por eso nunca seré como vosotros. Primero, porque alguno tendrá que trabajar cuando seais jefes. Y segundo, porque se puede ser de izquierdas y trabajar con corbata. Porque en eso consiste ser obrero. Y eso es lo que soy, el último eslabón de una cadena que no solo tiene jefes, jefecillos y sargentos chusqueros, sino que tiene eslabones compuestos por hijos y sobrinos, los cuales están tan fuertemente atados que sabes que si algún día tiene que sobrar alguien tú siempre estarás en la lista antes de ellos.
No pido Anarquía. No necesitamos eso. Lo único que necesitamos es coherencia y un poquito de justicia, para que realmente trabajen los que se lo merecen, y no los electricistas que tanto daño hacen, no solo en las empresas en las que trabajan, sino a este país que tanto dicen amar, pero que en el fondo se la suda.
Hoy dejo la canción a vuestra elección. El vals del obrero es demasiado típica, la verdad..
Salud y República
Y vete a votar el 20D, hay muchos parásitos que botar ese día.
En ocasiones las cosas son demasiado difíciles. La vida avanza y la vas llenando de experiencias, de aciertos y de errores.
Hay gente que avanza por la vida sin mirar a los lados ni atrás, gente a la que le da igual una cosa que otra, gente que suele ser experta en menospreciar. Luego hay gente cautelosa, que mira antes de cruzar la calle tres veces y que antes de dar un paso busca cuál de todas las baldosas es la que parece más segura.
Hay gente que gobierna, no ya una nación o un municipio, sino gente que tiene el poder para gobernar, ya sea a través del dinero, de la costumbre o de la clase social. Luego hay gente gobernada, y de esta hay dos tipos: los que se dejan gobernar mansamente y los que intentan cambiar las cosas, con fuego o con palabras, con sangre o con actos tan elocuentes como silenciosos.
Hay gente tranquila, que relativiza las cosas y se plantea la vida como una forma de intentar disfrutar lo máximo posible. Luego hay gente nerviosa, a la que habitualmente le queman las entrañas por las cosas que pasan, las cosas que hace, los errores que comete y las injusticias que soporta.
Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Y somos dueños y esclavos de nuestras decisiones, las cuales forjan nuestra personalidad y marcan nuestro futuro.
Me arden las entrañas, porque mi cautela me ha impedido cometer errores que tendría que haber cometido; pero no me ha impedido errar, y gravemente, en cosas en las que nunca quise caer, pero caí. Quiero aprender a cometer los errores que se deben cometer, y no cometer aquellos que tanto daño pueden llegar a hacer.
Y me arden las entrañas por las injusticias que tengo que soportar, cercanas, a veces demasiado. Iluso el que cree que los menosprecios desaparecen con el tiempo, ya que ahora no vienen de gente que está por encima tuyo jerárquicamente, sino de gente que está a tu misma altura. Aún siendo de esa gente que ha sido educada para estar por encima tuyo y que al no estarlo te recuerdan cuál es su puesto natural y cuál es el tuyo.
Las decisiones te nombran dueño y esclavo de tus errores. Y creo que demasiadas veces no he tomado las adecuadas.
el tren 3122 marca doscientos ochenta y siete kilómetros por hora, las pantallas emiten una absurda comedia romántica, los asientos están llenos de hombres y mujeres que hablan de negocios desde sus iphones, y mi compañera juguetea con su alianza mientras ordena en su ipad las fotos de su boda y viaje de novios a Nueva Zelanda y Bora Bora.
Yo aparco el libro de García Márquez unos instantes y miro por la ventana desde mi asiento. El mediterráneo que hemos visto a través del hotel estos días ha dado paso a la irregular y aburrida meseta, amarilla y marrón, y de vez en cuando unas gotas de color verde. Mi compañera habla por teléfono con alguien, asustada porque Manuela Carmena va a convertir su prestigioso club de golf semipúblico en unos terrenos abiertos para todos donde van a practicar agricultura ecológica, "para eso tienen la casa de campo", musita a su interlocutor, indignada porque los pobres y los ricos se puedan mezclar. Yo subo el volumen de la música, y Andrés y Robe se turnan y me hacen olvidar toda esa mierda.
Los viajes en tren son mucho mejores que los de avión. Para empezar, no te hacen poner el modo avión y no están vendiéndote cada diez minutos el desayuno, la bebida o incluso rascas que nunca tocan. Además te regalan unos auriculares que a veces incluso funcionan bien.
Este es el duodécimo tren que tomo este año. Aunque este año si he ido a algún sitio es a Málaga. A la provincia de Málaga. Y este año estos viajes han sido importantes. No solo por todo lo que viví y, sobre todo, lo que trabajé como un puto loco, sino también por los casi mil kilómetros que me hice ese viernes en concreto que al final dieron lugar a la decisión más relevante de mi vida. Y a alguna otra cosilla más sobre el comportamiento humano (no decepciones, tan solo comprobaciones).
Después de tanto verla he aprendido la clave de desbloqueo del iphone de mi compañera, y me planteo por qué coño ponemos contactos Aa si luego tenemos un patrón de desbloqueo. Quizá es porque los de la guardia civil son expertos informáticos o porque existe un archivo de patrones que Google y Apple guarda junto nuestros contactos, nuestras fotos y las páginas porno que visitamos cuando entramos en el modo privado del navegador. Por cierto, su clave tiene cuatro dígitos y empieza por 1.
Ha sido una semana muy dura de trabajo, la verdad. El lunes me levanté a las cinco para coger un tren, y entré a la oficina a las once, a unos seiscientos kilómetros de mi casa. Evidentemente no me levanto todos los días a esa hora y evidentemente no es una fábrica, pero el lunes estuve trabanando hasta las diez y media de la noche, con una hora para comer y una ducha por medio. Diferentes trabajos, diferentes pros y diferentes contras, claro. El resto de la semana me levanté a las siete y media y solo trabajé hasta las once y media de la noche un día, así que en líneas generales bien (y un día apagué el ordenador a las ocho y cuarto de la tarde, a lo loco)
En mi trabajo han decidido dar ascensos en otras áreas. En la mía dicen que no hay dinero, que los que dependemos de España estamos muy jodidos porque es un país quebrado y no hay dinero. Luego descubres que ganan sueldos anuales que empiezan por un dos y tienen cinco ceros detrás. Y más tarde descubres que son todos del PP, por lo que las cosas comienzan a cuadrar y piensas qué tal irán las cosas por Suiza.
El tema es que ascienden gente. Y te cuentan las listas de ascensos, y entre compañeros que se lo merecen descubres que incluyen a uno cuyo mayor mérito es peinarse como Johhny Bravo. Porque si le premian por su buen hacer mejor que dejen los coñacs pars desayunar, y si le premian por ser buen compañero, que dejen las anfetas. En mi trabajo no funciona eso de si no lloras no mamas, pero no veas lo bien servidos que vamos de electricistas. Aunque luego tengan problemas para desatascar una grapadora sin la supervisión de un adulto. No tiene que ver, pero me apetecía decirlo.
Me quejo de vicio, ya, pero en este país hay que quejarse. Y mira que yo me lo curro para no quejarme, pero a veces no te dejan otra.
A lo tonto me monto en taxi, y el taxista tiene radiolé y cuando le digo la dirección me dice: "y dónde coño esta eso". Creo que le voy a dejar una buena propina.
Deseo que algún día podamos escoger cuál queremos que sea nuestra Jefatura de Estado.
Deseo que nuestro Jefe (o Jefa) de Estado no tenga prerrogativa para hacer lo que le venga en gana y esté sujeto a la misma ley que el resto de los ciudadanos.
Deseo un mundo un poco más justo. Aunque quizá eso es mucho pedir. Y quizá ser republicano no signifique gran cosa hoy en día o quizá en este país no estemos preparados para un sistema un poco más justo que uno dominado por las rancias tradiciones. Pero hay que seguir pidiéndolo. Aunque nos pongan unas urnas y lo perdamos. Porque por lo menos intentado. Y quién sabe, a lo mejor nos llevamos alguna sorpresa...
Y no es perfecta, no. Solo es un poquitín más justa. Pero con eso nos valdría. Al principio, nos valdría con eso.
Republicana es la luna / Republicano es el sol / Republicano es el aire / Republicano soy yo
(Rafael Alberti)
Daniel es pequeño, tanto que no me atrevo a cogerlo en brazos siquiera.
Lo unico que sabe hacer, despues de un puñado de dias en esta fria tierra, es agarrarse con fuerza al pecho de su madre, dormir, y llorar con fuerza cuando despierta de sus sueños, unos sueños que jamás llegaremos a conocer pero que le hacen volver en sí con tal terror que únicamente el calor y las palabras de su madre logran que se calme.
Su madre le sujeta la cabeza con cuidado y le mira, en silencio y con sus ojos presos de un amor incondicional y absoluto. Besa su mejilla con suavidad y el pequeño vuelve a dormirse. Y el silencio hace que le miremos, dormido, feliz, soñando. Y su madre sonríe al verle, y le vuelve a besar, y se queda con él en brazos durante todo el tiempo del mundo.
Y yo miro su sueño, y miro a su madre. Pero no puedo apartar los ojos de Daniel. Me resulta imposible dejar de mirar el mayor milagro del universo. Pienso en su madre, en mi prima, mi única prima, en su embarazo, en sus casi cuarenta y una semanas creando una nueva vida que ha aparecido en este mundo. Y yo también me emociono.
Pequeño, has nacido en un mundo jodido, en el que las cosas no van a ser fáciles para ti, donde vas a tener que luchar para sacar la cabeza. No vas a vivir años buenos, solo años regulares y años muy malos. No obstante, te voy a decir una cosa, Daniel: eres muy pequeño, eres una personita que apenas sabe hacer cuatro cosas, y la mitad ni siquiera las controla; pero eres muy importante, porque tú haces que los demás recordemos por qué seguimos luchando, y por qué merece la pena seguir en la pelea. Y, sobre todo, porque haces que los que te observamos, embelesados, creamos que merece la pena que esa pelea sea por buscar un mundo mejor que puedas disfrutar.
Porque te mereces un mundo mejor. Porque tú no has hecho nada por merecerte esta mierda de mundo que hemos creado entre todos.
Qué ganas tengo de verte sonreír por todo, y qué ganas que tengas unos cuantos meses y tu madre te ponga ese body de Ramones y me den una foto tuya y la tenga siempre a mi lado.
[¿fotos? no, yo no tengo derecho a subir a internet las fotos de Daniel. Pero cuando publique esta entrada abriré mi teléfono y le volveré a mirar, durmiendo, sonriendo, llorando, durante varios minutos.]
Su legado, que nunca será lo suficientemente amplio para los que tantas veces releímos sus libros, lo recordaremos por siempre.
Gracias por compartir su amor por la escritura con el mundo. Y gracias por no dejar de escribir, por no abandonarnos mientras tuvo un hálito de fuerza para seguir escribiendo sobre una hoja de papel. Nunca fuimos dignos de su generosidad y de su talento.
Rinzewind, el Comadante Vimes, Von Moustachen, Susan, el archicanciller Ridicully, Nobby Nobbs, los gnoms y Yaya Ceravieja le echarán de menos. Y todos nosotros también. Ahora vaya con su huesuda amiga, mientras el Capitán Zanahoria lanza una salva en honor a su memoria, para siempre inmortal.
- TERRY, AMIGO, TE DEBO TANTO - La voz, por ejemplo - POR EJEMPLO ¿NOS VAMOS? - Nos vamos.
hay recuerdos que no se pueden olvidar. no se puede olvidar la primera vez que andas en la bici sin ruedines, la primera vez que suspendes una asignatura, el primer beso que das, el día que apruebas la ultima asignatura, o el primer dia de trabajo. y muchos mas que no quiero olvidar, o que simplemente no debo olvidar.
hay una historia que empezo un dia de san valentin. no es una historia de amor, yo apenas tenia edad para saber que eran esas cosas de besarse o hacer niños. la verdad es que con esa edad lo unico que hacia era leer mortadelos y jugar al mario en mi vieja game boy gris. no obstante, en ese momento no entendia bien de qué iba esa historia, aunque parecia entretenida.
con los años la entendi, y al principio te gusta bastante. te crees importante. sientes que eres alguien. con el tiempo descubres que todo son mentiras. y que no merece la pena, por mucho que te engañes a ti mismo.
en mi mente tengo tantos años de historias, tantos años de anecdotas y recuerdos relacionados con mucha gente, quiza con demasiada gente. Personas que me traicionaron y personas que me hicieron daño una y mil veces, personas a las que ame y me rechazaron, personas que una vez crei que me apreciaban y resulta que solo querian aprovecharse de mi. tambien hay algunas personas, menos de las que cabria pensar despues de tantos años, que siempre me dieron la mano y me abrazaron cuando lo necesite.
demasiados recuerdos, todos ellos asociados a personas que, con sus actos y omisiones, me enseñaron mas del ser humano de lo que se puede aprender y, sobre todo, fueron fundamentales para forjar a la persona que escribe estas lineas.
sin embargo, pasa el tiempo. y los recuerdos se convierten en historias que cuentas con una cerveza en la mano. y las historias acaban formando parte de tu leyenda personal. cada persona tiene su historia, sus secretos, e incluso algo que podriamos considerar su folclore personal. algo que nadie mas conoce en profundidad, algo que nadie mas entiende en profundidad
llega un momento en la vida en el que todos esos recuerdos ya no son mas que nubes en tu pasado, a las que apenas miras, y que si bien son la base de tu presente, tienes que dejar a un lado, vivir sin ciertas cargas.
quiero escribir todo lo que aprendi y todo lo que vivi en esa historia que comenzo un dia de san valentin hace tantos años. y luego quiero juntar todas las hojas.
Cuando parece que podías tocarlo con los dedos, la realidad ha recordado que, una vez más, que las cosas no sonríen a quien se lo merece, sino a quien tiene la suerte de tener todo en la vida hecho por el mero hecho de haber nacido.
Y hay que aguantar. Porque la vida es como es. Y hay que seguir peleando. Luchas que, como siempre, terminarán beneficiando únicamente a quien no se lo ha ganado y no se lo merece.
En un discreto rincón del fondo
de la sala las canciones comienzan a sonar y ella empieza a recordar; las
canciones le recuerdan a todos los discos que alguna vez le puso su madre,
sobre todo ese disco preferido que siempre ponía más veces que los demás; las
canciones cambian y en su piel se vuelve a marcar lo vivido y lo perdido, los
buenos recuerdos que creía ya olvidados invaden por unos instantes sus
pensamientos y hacen que su presente quede en un segundo plano; y, según avanzan
las canciones, esas mismas lágrimas que tantas veces se obligó a reprimir comienzan
a salir, y de repente recuerda la voz y el aroma de los abrazos de su madre, y tiembla
cuando su canción preferida comienza a sonar y vuelve a escuchar a su madre
cantándola, the room is cold and has been
like this for several months, if I close my eyes I can visualise everything in
it right down.
"B" entra por la puerta y dice buenas tardes. Llenas un vaso de tubo de hielo y un poco de coñac. Da igual. Luego llega "C", al que el médico ha prohibido beber alcohol; te guiña el ojo y esquilmas unas gotas del mismo coñac en su café solo con un sobre de sacarina. El siguiente es "G", el hombre que deja de fumar todos los días. El cortado que no falte, y el vegafina tampoco. Antes se le "olvidaba" pagar algún día, pero una vez le paraste los pies diciéndole "oye, te dejas las vueltas", y desde entonces te paga religiosamente. Aunque si puede, intenta sacarse otro vegafina de gratis. Cagondios, que son cuarenta céntimos de mierda y cobras mil trescientos de pensión, no me sera comemierdas.
La tarde es silenciosa y aburrida, y los sudokus de la hoja parroquial (aka Diario de Burgos) son absurdamente sencillos. El partido no interesa a nadie, aunque sea del Real Madrid. Y son ciento y pico pavos que hay que pagar al plus, el cual te mete publicidad siempre que puede, por cierto. Y los veintiseis euros mensuales de la sgae, los cuales sigo sin tener claro por qué hay que pagarlos. No pasa gente por la calle y únicamente entran los cinco o seis parroquianos habituales, los cuales se merecen ese calificativo de la forma más peyorativa posible.
Un café para una tarde, un mosto para media hora, una cerveza para un tiempo de un partido. Después de seis años subes el vino cinco céntimos y algunos clientes te montan una barricada, cuando llevan pagando esos cinco céntimos (y otros cinco más) en otros bares desde hace varios años. Diceiséis horas al día y seis días a la semana para cubrir costes (y no te creas que mucho más), y que me venga un gilipollas tocando los cojones por cinco céntimos. CINCO PUTOS CÉNTIMOS. Aunque claro, luego descubres que no se los da ni al cura cuando pasa el cepillo. Eso explica muchas cosas.
Partiendo la pana.
Ves pasar por la ventana a aquella chica de tu edad que no terminó la ESO porque comenzó a trabajar, primero en cadenas de comida rápida, después su padre la enchufó a la Campofrío (en la que no duró nada, por cierto) y poco después logró trabajo en otra cadena de producción hasta que la crisis empezó. Nunca me pareció una chica especialmente guapa, y su pelo habitualmente grasiento y sus comentarios impropios de una persona de veinte años con una vida por delante tampoco me resultaron especialmente atractivos.
Sobre esta chica... una vez alguien bromeaba con que hacía buena pareja con ella, y ella, con veinte años, me despreció, diciendo, delante de todos, que era poca cosa para ella. Dos años después comencé a trabajar en la caja y terminé la carrera, y ella encontró un novio más ancho que alto (¿recordáis a Pantuflo? Pues en versión gitano). Poco después ella rompió un brazo follando (sí, follando, así lo contó un día con un calimocho en la mano) y estaba de baja. En las fiestas de san pedro del año dos mil nueve, el día siguiente a la cabalgata de las peñas, esa chica, socia de la peña la Tarara, salía en primera plana, con el brazo escayolado, borracha y tocando el bombo de su peña. Ni el mejor detective del universo hubiera hecho un trabajo mejor.
Hoy en día la ves pasar por la ventana y me mira con su pelo grasiento, su cuerpo envejecido por la mala vida, su barriga cervecera y su cara arrugada fruto del exceso de alcohol, tabaco y a saber qué drogas más. Me mira, y quizá siga creyendo que soy poca cosa para ella. Y el rechazo nunca te gusta, da igual la edad que tengas. Pero la verdad es que piensas en la suerte que tuve que fuese poca cosa para ella, y que quizá lo siga siendo
"A", su padre, ha sido la única persona, en los más de catorce años que he estado tras la barra, que ha sido capaz de comerse media liebre de una sentada. En los sanpedros. Después de comerse una barra de pan de bocadillo en los toros acompañada de una bota llena de vino tinto. Y después de tomar un aperitivo a medianoche de una docena de mejillones. Ese hombre, al que mis padres guardaban cierto afecto personal (sin relación con el negocio) y al que, una de esas veces en las que sus famosas digestiones se le fue de las manos y casi se va al otro barrio, fueron a visitarle y a interesarse por su salud. Ese hombre dejó de ir al bar, ofendidísimo porque mi padre no le compró una papeleta para un sorteo porque éste ya se la había comprado a otro de la peña. Forma parte de esos personajes a los que cualquier día meteré en una novela. Esa gente que no es agradecida y que no es capaz siquiera de darte el pésame cuando se muere un familiar cercano. Esa gente.
Hay que reconocer que esta familia es más de sombra de de sol. Y no me refiero al lugar de la plaza de toros en la que les gusta sentarse, precisamente.
Puños fuera.
"A.A." es un hijoputa de los peores. Entiéndase hijoputa como un tío que, en los años setenta, cuando el Burgos (el auténtico, no el invento del coletas) jugaba en primera y segunda división con un tal Juanito en las alineaciones, iba con la cuadrilla de mi padre a ver los partidos al vetusto Plantío y una vez agarró del cuello a un aficionado rival con el que discutía y lo empujó contra una pared. El fenómeno ultra no es de nuestros días, por mucho que insistan. Levantó el puño y lo lanzó con toda fuerza contra la cara del hombre, el cual, afortunadamente, estaba lo suficientemente sobrio como para apartar la cabeza y lograr que se rompiera la mano contra el cemento. Hay que ser animal para lanzar un puñetazo así, por otra parte.
Nunca he visto un broncas semejante. Viudo desde muy joven, su mujer se murió teniendo unos cuarenta años, se le ve de bar en bar. Dicen que hay muy pocos como él en tema de reparaciones, aunque parece ser que nadie le quiere contratar desde hace años. Imagino que por algo será. No voy a decir que me alegro por sus desgracias, aunque la verdad es que ese hombre, hooligan del Real Madrid hasta la nausea, ha habido muy pocas personas con las que no haya tenido un conflicto verbal. Y con algunos parece que hasta ha llegado a las manos, aunque por fortuna eso nunca lo hemos llegado a ver. Aparte de hooligan del Real Madrid (y mourinhista convencido, como buen hooligan), su aversión hacia todo lo que huela a azulgrana le provoca tales colapsos que no sería la milésima vez que deseara que el avión en el que viajara el Barcelona se estrellara con todos dentro. Y a ser posible que se quemara toda Barcelona. O toda Cataluña, ya puestos.
A este elemento no se si lo metería en un zoo o directamente en la cárcel. Porque cuando llegan las ocho de la tarde, y llega, después de estar todo el día de bar en bar, bebiendo vinos sin parar, ve un partido de fútbol y le da igual quién juegue; si tiene una camiseta blanca, o de color claro, ya tiene un equipo al que seguir. Una vez recuerdo que al equipo culé le dio por llevar una camiseta clara (¿amarilla, quizá?) y se hizo un poco de lío. No le dijimos nada y cuando se fue las risas fueron bastante groseras. Pero bueno, reírse de esta gente no es mal. Nadie se extraña que siempre vaya solo a todas partes. Hasta al puticlub. Aunque a esos sitios siempre es mejor ir solo.
Lo más gracioso es que cuando hay elecciones te le encuentras como interventor del PSOE. Me daría miedo si yo fuera presidente de mesa electoral y le tuviera cerca. Porque creedme que a ese elemento un policía no es capaz de sacarle sin utilizar las esposas. Y no es que sea especialmente grande, o fuerte, pero tiene más violencia en la sangre que sangre de las venas. Va de progresista pero todos maricones menos él y no es racista sino ordenado (ya lo sé, ya..)
Y ahora, el cigarrito de después.
(Nota: no pongo nombres propios porque nunca se sabe quién puede leer esto... y como hoy en día parece que no gustan las verdades, es mejor callar de momento)