#5
Daniel es pequeño, tanto que no me atrevo a cogerlo en brazos siquiera.
Lo unico que sabe hacer, despues de un puñado de dias en esta fria tierra, es agarrarse con fuerza al pecho de su madre, dormir, y llorar con fuerza cuando despierta de sus sueños, unos sueños que jamás llegaremos a conocer pero que le hacen volver en sí con tal terror que únicamente el calor y las palabras de su madre logran que se calme.
Su madre le sujeta la cabeza con cuidado y le mira, en silencio y con sus ojos presos de un amor incondicional y absoluto. Besa su mejilla con suavidad y el pequeño vuelve a dormirse. Y el silencio hace que le miremos, dormido, feliz, soñando. Y su madre sonríe al verle, y le vuelve a besar, y se queda con él en brazos durante todo el tiempo del mundo.
Y yo miro su sueño, y miro a su madre. Pero no puedo apartar los ojos de Daniel. Me resulta imposible dejar de mirar el mayor milagro del universo. Pienso en su madre, en mi prima, mi única prima, en su embarazo, en sus casi cuarenta y una semanas creando una nueva vida que ha aparecido en este mundo. Y yo también me emociono.
Pequeño, has nacido en un mundo jodido, en el que las cosas no van a ser fáciles para ti, donde vas a tener que luchar para sacar la cabeza. No vas a vivir años buenos, solo años regulares y años muy malos. No obstante, te voy a decir una cosa, Daniel: eres muy pequeño, eres una personita que apenas sabe hacer cuatro cosas, y la mitad ni siquiera las controla; pero eres muy importante, porque tú haces que los demás recordemos por qué seguimos luchando, y por qué merece la pena seguir en la pelea. Y, sobre todo, porque haces que los que te observamos, embelesados, creamos que merece la pena que esa pelea sea por buscar un mundo mejor que puedas disfrutar.
Porque te mereces un mundo mejor. Porque tú no has hecho nada por merecerte esta mierda de mundo que hemos creado entre todos.
Qué ganas tengo de verte sonreír por todo, y qué ganas que tengas unos cuantos meses y tu madre te ponga ese body de Ramones y me den una foto tuya y la tenga siempre a mi lado.
[¿fotos? no, yo no tengo derecho a subir a internet las fotos de Daniel. Pero cuando publique esta entrada abriré mi teléfono y le volveré a mirar, durmiendo, sonriendo, llorando, durante varios minutos.]