27 de abril de 2022

Libro de los Dragones

Los dragones son, sin lugar a dudas, el ser más extraordinario del Continente. Ningún otro ser aúna en su cuerpo escamoso y pétreo la capacidad de crear energía de la nada; pese a su gran volumen y su monumental peso, son capaces de volar ágilmente durante varias horas sin parar a beber agua o alimentarse. Son omnívoros, pero su alimento preferido es la carne cruda de vaca. En una ingesta pueden comerse un animal adulto entero y beber varias docenas de litros de agua.

Son seres muy escasos, apenas se tiene constancia de un par de centenares de ellos, o mejor dicho, de ellas. Dentro de sus peculiaridades, destaca su extraña capacidad de reproducción: no necesitan la participación de un macho, tanto es así que se desconoce si alguna vez existieron ejemplares masculinos de esta especie. Además, únicamente pueden tener una cría a lo largo de su vida, y nunca antes del primer siglo de existencia. Y no pocas veces el embarazo sale fallido. Empollar un huevo de dragón es una tarea comunal de la tribu, ya que dura no menos de un año, y las condiciones para su viabilidad son terriblemente áridas, tanto es así que es virtualmente imposible que un humano pueda criar una. El nacimiento de una cría de dragón provoca una gran conmoción; las leyendas dicen que cada fallecimiento de dragón provoca la llegada de una cría nueva. 

A cambio de su escasa capacidad de procreación, son animales tremendamente longevos y resistentes, prácticamente imposible de matar. Se han llegado a documentar ejemplares de más de cuatro siglos de vida. Cuando mueren, nadie sabe qué ocurre con ellos, nunca se ha visto un esqueleto de dragón muerto, salvo aquellos escasos ejemplares muertos por la mano humana, el último conocido datado de varios siglos atrás.

Los dragones adultos pueden llegar a tener más de seis metros de largo y otros tantos de envergadura con las alas completamente despegadas. Debido al gran peso que acaban teniendo, únicamente las crías pueden incorporarse sobre sus patas traseras durante largos ratos; caminan a cuatro patas, y gustan de esconderse en zonas frías, pero tampoco hacen ascos a los helados lagos del Norte. Aunque parezcan reptiles, y pese a criar a base de huevos, no se les considera como tal. Los dragones son Dragones. 

Su principal cualidad es la capacidad de crear energía, soltando llamaradas de colores brillantes, verdosos y azulados, por su boca; se desconoce cómo son capaces de realizarlo, pero su fuerza es casi infinita, y puede alcanzar quinientos grados de temperatura durante más de dos minutos seguidos. Además, otro aspecto poco conocido de ellos es que tienen una defensa en caso que inutilicen su principal punto débil, los ojos: son capaces de emitir ultrasonidos para orientarse. Por último, su cuerpo está recubierto de una especie de escamas pétreas prácticamente irrompibles, que mudan continuamente y se engarzan y utilizan para reforzar cotas de malla, construir escudos y como amuletos, debido a sus colores vivos.

En contra de lo que se cree, por lo general no son seres violentos. Únicamente actúan violentamente si les atacan, a ellas o a sus crías al tratarse de seres con un amplio sentimiento de filiación. Por ello, son prácticamente imposibles de adiestrar para el combate. Únicamente algunas amazonas, las denominadas Maestras de Dragones, hemos tenido la enorme fortuna de poder amaestrar algunos ejemplares, tras siglos de trabajo y no pocos sacrificios humanos.

Aún siendo muy complicado, no es imposible matar a un dragón, pero en la humilde opinión de esta Maestra de Dragones, son seres tan perfectos y hermosos que plantearse su asesinato por razones lúdicas resulta algo impensable.

(Bestiario del Continente, Capítulo 34)

17 de abril de 2022

Fago

 Fago - elemento prefijal o sufijal de origen griego que significa "que come", "que se alimenta de", "que devora o destruye".


Hay cosas que acaban conmigo lentamente. Una de ellas es la sensación de no poder hacer nada por mi hermano. No tiene nada grave, realmente. Pero no está bien del todo. Y veo cómo me pierdo en mis pequeñas batallas internas que no van a ninguna parte, y me cuesta cada vez más asumir cómo ha perdido dos años de su vida y no es capaz de estar todavía tan bien como para poder volver a estudiar, a trabajar, a estar de pie y aguantar lo que se le ponga por delante, como terminamos haciendo todos, nos cueste lo que nos cueste.

Intento no pensar en ello. Y la mayor parte de las veces está bien. Pero de repente le da un pinchazo en la rodilla, o en el tobillo, o en la pierna. Y se tiene que meter en la cama y tarda un montón de horas en volver a ser persona. 

Intento que mi mente salga de aquí, pero tras tanto tiempo así, la nueva normalidad no resulta del todo asumible mientras no vea a mi hermano volver a ser él todo el tiempo, y no solo cuando está bien, que sigue sin ser siempre porque no se ve preparado para estudiar, o para volver a buscar un trabajo, porque físicamente sigue estando mal.

Y me devora por dentro. Aunque intente no pensarlo y oculte mi cabeza en cuentos de fantasía de quinientas palabras que no van a ninguna parte. Y porque nadie, absolutamente nadie, le ha dado más soluciones que... "paciencia". Me cago en mi puta vida.

La última vez que tuvo un bajón fuerte fue en año nuevo. Y al igual que hoy, me siento morir un poco, siento que costará volver a ver la luz de verdad. Por qué las cosas son tan difíciles a veces.

13 de abril de 2022

un año más, un deblín deblón

Tres años después aquí seguimos, más viejos y menos sabios, con una pandemia y muchos más disgustos a nuestras espaldas. Y aquí seguimos, sin ti. 

Nunca olvidaré tu generosidad y todos aquellos momentos de mi infancia donde fuiste el más guay de mis tíos. Ni las rosas que durante tantos años plantaste.

Porque nunca pretendiste ser perfecto, ni nadie te lo exigió nunca, y tus errores fueron perdonados y todos los fallos olvidados.

Y han pasado tres años y queda superado, pero este catorce de abril rompió mi corazón y nunca he sido capaz de rehacer todos los trozos. Y a veces, cuando escucho la canción de las lágrimas para llorar cuando valga la pena, recuerdo cómo aquella semana fui incapaz de llamarte ni una sola vez para preguntarte qué tal estabas. Y joder, joder y mil veces joder... Duele. Y sigue doliendo. 

A veces pienso en volver a ser un niño y pisar una vez más el viejo Resbalón y que me llamases pinfloi y merendar una magdalena cuadrada de Martínez; o todas las cenas de Navidad en las que jugaba a ser camarero y me pedías el Deblín Deblón que nunca me explicaste qué era y seguramente te inventaste.

Cómo olvidar a alguien que te dio tanto para recordar. Cómo olvidar... Gracias por lo bueno que nos diste. 

🌷

12 de abril de 2022

la Puerta del Alma

Tras la batalla, los soldados y las amazonas, salvajes e improbables aliados en aquella desigual guerra, recogieron a aquellos heridos que todavía tenían esperanzas de salir adelante y dieron muerte digna a los moribundos, no sin lágrimas, no sin cerrar los ojos, no sin rezar una breve oración a sus inexistentes dioses por las almas de sus hermanos y hermanas.

Los coroneles supervivientes estaban eufóricos, no obstante; la batalla había sido más exitosa de lo esperado, el enemigo rompió filas ante los continuos envites de los dos dragones y sus cuerpos calcinados seguían ardiendo por miles. Y al fin habían liberado una de las puertas que cerraba el paso a su destino, la Puerta del Alma.

Entre las cenizas caminaban dos personas, una por cada miembro de la alianza: por parte de los Guerreros caminaba, pisando con sus pesadas botas de cuero restos de enemigos y armas desechas por el aliento de los dragones, un Hombre Sabio. Por parte de las Amazonas avanzaba lentamente, al ritmo de su compañero, montada en un caballo blanco, La Maestra de Dragones, cubierta con su capa blanca y una máscara que nadie recordaba que se hubiera llegado a quitar alguna vez. A lo lejos, se escuchaba el graznido seco y diabólico de los dos dragones, siendo curados de sus heridas.

Tras varios minutos de paseo silencioso llegaron a un campamento avanzado en el que cerca de un centenar de personas se movía frenéticamente montando los barracones y preparando las defensas; todos se pararon un instantey se cuadraron al ver llegar a las dos figuras, respetados líderes, estrategas y luchadores. Ordenaron a todo el mundo que siguiera con sus tareas y siguieron caminando, rumbo a las murallas.

Aquí estamos, al fin, dijo ella, bajando cuidadosamente del caballo y acercándose a la pesada puerta, golpeándola con los nudillos y provocando un ruido seco. No cantes victoria, Amazona, replicó él, esto no ha hecho más que empezar. Ella giró la cara, y con media sonrisa, negó delante de su aliado, que no amigo. Guerrero, los dos sabemos que esto no ha hecho más que empezar, pero también sabemos que llegar aquí era indispensable. 

Nadie que viva ha conseguido superar estos muros ni esta puerta y volver para contarlo, empezó él, Pero superarla es la única manera de acabar con todo lo que está acabando con las cosas que amamos, y poder volver a odiarnos como en los viejos tiempos, terminó ella, asintiendo y agarrando con fuerza la correa de su caballo.

Amazona, nadie sabe qué nos espera tras estas puertas, puede que nos encontremos los mayores males del mundo, criaturas abominables, monstruos, secretos que nos hagan perder la cabeza. Sí, guerrero, tienes razón, pero si merece la pena luchar por algo, quizá sea por pasar esta puerta y derrotar todos los secretos que contiene.

El Hombre Sabio desenfundó la espada corta que colgaba en su cinturón y golpeó la puerta una, dos, tres veces, hasta lograr astillarla.