Alguien me escribió una vez que soy un soñador empedernido.... Qué suerte cuando hay gente que lo hace fácil
26 de febrero de 2016
El humor a los veintitrés años
22 de febrero de 2016
Tu mirá
Cuando la vio quitarse aquellas horribles gafas de moda pudo advertir al fin sus ojos. Unos ojos pequeños, de color marrón claro, ojerosos y vivos, que miraban con curiosidad y seguían fijamente cualquier cosa que le pudiera llamar la atención.
Tenía el pelo oscuro, con unas discretas pero atractivas mechas claras, que apartaba con gesto concentrado cuando se mordía el labio inferior, intentando descifrar lo que parecía un gran misterio. Él, habitualmente concentrado entre sus ecuaciones y sus apuntes, levantaba la vista y quedaba abstraído por sus gestos, por su profunda mirada que le desarmaba totalmente sin saber cómo era posible.
Cuando ella, después de un rato mirando su misterio, escondía sus dientes y miraba al frente, con sus dudas y sus secretos al fin resueltos, se ponía las gafas e invariablemente le encontraba, mirándola en silencio; entonces, con gesto avergonzado, ocultaba su mirada hacia sus apuntes. Y ella sonreía, como cada vez que le pillaba. Y volvía a sus secretos, sabiendo que, tarde o temprano, él olvidaría sus ecuaciones y sus apuntes y volvería a mirarla.
(Mis archivos, fecha desconocida)
19 de febrero de 2016
El sabor de aquella vieja barra
Es imposible olvidar aquella sensación, casi un año después. Unas manos que se juntan y una decisión que no tiene vuelta atrás. Un salto al vacío que no sabíamos donde nos iba a llevar pero que dimos, con esperanza de llegar a un punto mejor.
No olvido aquél suelo granate y agrietado ni una vieja barra de madera, ni el grifo con el águila que se convirtió en una estrella. El olor de las cámaras y la sensación al raspar los nudillos contra los congeladores de las cámaras o los botellines de cerveza. El tacto de los corchos y las grietas en las manos los domingos por la tarde.
Pasar tus heladas manos después de un frío día burgalés por la cafetera y oler el grano recién molido de ese fabuloso café que arrancabas sesenta veces al día y que coronabas con una profesional pero humilde gota de espuma que nadie rechazaba.
El olor del último día, el olor de dieciocho años, la olla siempre funcionando y la gente entrando y saliendo, la tragaperras sonando sin cesar y alguien cantando un gol de cristiano y otra liga de messi, el ruido de un vaso roto y notar el cristal acariciando tu piel, la tinta de un periódico a primera hora y el olor a lejía antes de cerrar la puerta, un día más.
Los recuerdos son caprichosos, y casi siempre te vienen con el insomnio.
17 de febrero de 2016
Miércoles de pasión
- Una ele más en la familia
- Una intervención necesaria que ha costado lo suyo.
Y la carta. La puta carta al fin.
Todavía es miércoles. Estos tres días han pasado más cosas que en meses enteros. Ojalá todas las semanas sean así, intensas y llenas de noticias importantes.
14 de febrero de 2016
Ama, Ama, Ama
12 de febrero de 2016
11 de febrero de 2016
Volando solo
Ya me levanto que ya no puede ser peor / ya ni te miro que no sea que me dé un dolor / oigo unas voces será que alguien me llama / voy a buscarte y me caigo de la cama.
Nunca me encuentro cuando no quiero ser yo / ya voy volando y sé que no soy un halcón / si su mirada me engancha de los pelos / sé que no aguanto y me estrello contra el suelo.
8 de febrero de 2016
titiritero
Este país necesita bufones que le digan a los poderosos qué son realmente y que estos no retuerzan leyes hasta la extenuación para aplicárselas por decir cosas que no se deben decir pero que muchas veces es necesario gritarlas.
Y mas todavía después de cuatro años de extrema derecha.
3 de febrero de 2016
RX
- He tenido un año bastante duro, aunque haya habido buenos momentos (una alegría en septiembre, la cual no por esperada fue menos agradable). Pero esta calificación significa que hago las cosas bien, y no solo bien, que trabajo duro e intento que las cosas salgan como deben salir.
- Es la calificación más alta de los 135 empleados que componemos el área a la que pertenezco, y he sido el único que la ha obtenido. Y posiblemente sea el único que la haya obtenido en los últimos años.
- Se podría pensar que esto supone más presión para mí, pero la verdad es que no. Únicamente hago mi trabajo lo mejor que puedo, sin rendirme e intentando aportar en todo lo que esté en mi mano (y a veces incluso en lo que no está en mi mano).
- Hay que ser discreto. Tener un 3 es lo normal, tener un 4 es razonable. Tener un 5, por lo excepcional y extraordinario que es (es que es JODIDAMENTE EXTRAORDINARIO, HOSTIA PUTA), no es tan razonable. Esto me va a generar problemas, estoy convencido. Y quizá algún enemigo que esperará agazapado a que cometa algún error para atacar sin piedad. Tendré que ser impecable.
Prometo seguir luchando para que el año que viene pueda tener al menos otro 4 (sobre todo porque esperar dos 5 consecutivos entra más en las categorías de la ciencia ficción).
