11 de julio de 2022

un día triste

Es inevitable, edtoy convirtiendo poco a poco esto en mi diario particular. Sorry not Sorry, supongo.

Hoy estoy triste. Mi hermano, una persona trabajadora y generosa, lleva dos años con problemas musculares serios derivados de la inactividad del confinamiento. Tras tanto tiempo, le ofrecieron trabajar una semana vía ETT en una fábrica (con una carga física media, no demasiado fuerte). Él aceptó, se vio con fuerza de intentarlo.

Puede que sea una mala gestión de expectativas por nuestra parte, o simplemente las ganas que mi hermano volviese poco a poco a la normalidad. Pero no ha aguantado ni una mañana. 

Está claro que habrá más oportunidades, pero mi hermano ahora está mal. Está dolorido, en cuerpo y mente, por no haber superado esta prueba. Habrá más pruebas, y posiblemente alguna la acabará superando, esto no es más que un tropezón en el camino (es curioso como las dos únicas personas que lo sabían, R., y P., me han dicho exactamente lo mismo, con parecidas palabras). 

Pero eso no quita que me encuentre jododo, porque son dos años, dos malditos años seguidos así. Y sigue sin ser suficiente. Y me duele, verle así, cómo la vida que se merece tener no acaba de llegar, cómo se consumen sus mejores años y cómo se retrasa, otro poquito, un plan vital que se merece.

Sé que mañana estaré mejor, pero también sé que hoy solo tengo ganas de llorar por mi hermano. Por su mala suerte. Por ver cómo no termina de ver arrancar su vida, que se frenó en seco por el maldito virus y que no ha vuelto a salir adelante. 

Ojalá encuentre la forma de salir adelante. La encontraremos. Aunque en días como hoy es difícil de ver nada mínimamente positivo. 

En fin.