12 de abril de 2022

la Puerta del Alma

Tras la batalla, los soldados y las amazonas, salvajes e improbables aliados en aquella desigual guerra, recogieron a aquellos heridos que todavía tenían esperanzas de salir adelante y dieron muerte digna a los moribundos, no sin lágrimas, no sin cerrar los ojos, no sin rezar una breve oración a sus inexistentes dioses por las almas de sus hermanos y hermanas.

Los coroneles supervivientes estaban eufóricos, no obstante; la batalla había sido más exitosa de lo esperado, el enemigo rompió filas ante los continuos envites de los dos dragones y sus cuerpos calcinados seguían ardiendo por miles. Y al fin habían liberado una de las puertas que cerraba el paso a su destino, la Puerta del Alma.

Entre las cenizas caminaban dos personas, una por cada miembro de la alianza: por parte de los Guerreros caminaba, pisando con sus pesadas botas de cuero restos de enemigos y armas desechas por el aliento de los dragones, un Hombre Sabio. Por parte de las Amazonas avanzaba lentamente, al ritmo de su compañero, montada en un caballo blanco, La Maestra de Dragones, cubierta con su capa blanca y una máscara que nadie recordaba que se hubiera llegado a quitar alguna vez. A lo lejos, se escuchaba el graznido seco y diabólico de los dos dragones, siendo curados de sus heridas.

Tras varios minutos de paseo silencioso llegaron a un campamento avanzado en el que cerca de un centenar de personas se movía frenéticamente montando los barracones y preparando las defensas; todos se pararon un instantey se cuadraron al ver llegar a las dos figuras, respetados líderes, estrategas y luchadores. Ordenaron a todo el mundo que siguiera con sus tareas y siguieron caminando, rumbo a las murallas.

Aquí estamos, al fin, dijo ella, bajando cuidadosamente del caballo y acercándose a la pesada puerta, golpeándola con los nudillos y provocando un ruido seco. No cantes victoria, Amazona, replicó él, esto no ha hecho más que empezar. Ella giró la cara, y con media sonrisa, negó delante de su aliado, que no amigo. Guerrero, los dos sabemos que esto no ha hecho más que empezar, pero también sabemos que llegar aquí era indispensable. 

Nadie que viva ha conseguido superar estos muros ni esta puerta y volver para contarlo, empezó él, Pero superarla es la única manera de acabar con todo lo que está acabando con las cosas que amamos, y poder volver a odiarnos como en los viejos tiempos, terminó ella, asintiendo y agarrando con fuerza la correa de su caballo.

Amazona, nadie sabe qué nos espera tras estas puertas, puede que nos encontremos los mayores males del mundo, criaturas abominables, monstruos, secretos que nos hagan perder la cabeza. Sí, guerrero, tienes razón, pero si merece la pena luchar por algo, quizá sea por pasar esta puerta y derrotar todos los secretos que contiene.

El Hombre Sabio desenfundó la espada corta que colgaba en su cinturón y golpeó la puerta una, dos, tres veces, hasta lograr astillarla.

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