11 de diciembre de 2015

Crisis (III)


II

Somos los nietos de los obreros que nunca pudistéis matar...





Con el tiempo tengo clara una cosa. O acabo siendo como ellos o les acabo combatiendo. Y cada día me gusta más la idea de combatir.

De momento, mi única arma es demostrarles que sus colegios de pago y sus aires de superioridad por hacer cursos privados de miles y miles de euros no sirven de nada. Los cojones valen más que el dinero. Y voy a conseguir que valgan más que las cartas de recomendación y los apellidos. Me dejaré los cojones en conseguirlo, lo prometo.

Quiero ser el primero en su lista negra el día que vuelvan a declarar una guerra a su propio país.