18 de octubre de 2015

El bar del fin del mundo.




La impunidad de la libertad les hace felices, y el bar se llena de indeseables y de seres anacrónicos. Un genocida y un pederasta se toman juntos unas cervezas, uno fingió ser senil para librarse de un juicio por sus delitos y el otro compró su libertad por unas monedas; dos prostitutas juegan a las miradas con dos políticos que sonríen y aceptan, sacando los sobres que atestan sus bolsillos.

Una raya de heroína surge de la nada en el destartalado cuarto de baño, que se llena de mercenarios con balas de plata en la recámara y navajas vizcaínas en el tobillo. Un policía acepta un soborno, acepta un cigarro y acepta una nueva copa; el alcalde compra a dos hombres y una mujer de la oposición, y su guardaespaldas cae en la mesa, borracho de vodka y burundanga. La camarera mira, oye, sonríe y calla a cambio de propinas, sabiendo que el silencio es su única arma.

Monarcas cubiertos de oro que nunca se ganaron legítimamente y antiguos generales acusados de lesa humanidad entran ufanos y hablan en voz baja de aquella vez que pagaron una ínfima parte de lo que robaron aquel día a tantos infelices que una vez creyeron en ideales estúpidos y trasnochados y que murieron por un trapo de colores, o de aquellos niños soldados que tan baratos les salieron y tanto les ayudaron a ganar sus guerras a enemigos con menos infelices o con menos niños en sus filas.

Viejos enemigos pactan con el diablo cláusulas de inmortalidad y de eterna juventud a cambio de almas que nunca dejarán ser libres, y a su lado dos opositores planean golpes de estado junto a un ministro que negocia su jubilación mientras propone ideas e invita a una mística absenta más. Tres mujeres esconden terribles armas en sus bolsos e incitan a pobres desgraciados a descubrirlas, sabiendo que aquellos que la conozcan será lo último que hagan en sus vidas.

Y, en un momento dado, todos levantan sus copas al unísono y brindan por su felicidad, por un pasado que siempre terminarán negando y por un futuro que saben que seguirá bajo su control.