Alguien me escribió una vez que soy un soñador empedernido.... Qué suerte cuando hay gente que lo hace fácil
20 de agosto de 2015
Inciso
En ocasiones las cosas son demasiado difíciles. La vida avanza y la vas llenando de experiencias, de aciertos y de errores.
Hay gente que avanza por la vida sin mirar a los lados ni atrás, gente a la que le da igual una cosa que otra, gente que suele ser experta en menospreciar. Luego hay gente cautelosa, que mira antes de cruzar la calle tres veces y que antes de dar un paso busca cuál de todas las baldosas es la que parece más segura.
Hay gente que gobierna, no ya una nación o un municipio, sino gente que tiene el poder para gobernar, ya sea a través del dinero, de la costumbre o de la clase social. Luego hay gente gobernada, y de esta hay dos tipos: los que se dejan gobernar mansamente y los que intentan cambiar las cosas, con fuego o con palabras, con sangre o con actos tan elocuentes como silenciosos.
Hay gente tranquila, que relativiza las cosas y se plantea la vida como una forma de intentar disfrutar lo máximo posible. Luego hay gente nerviosa, a la que habitualmente le queman las entrañas por las cosas que pasan, las cosas que hace, los errores que comete y las injusticias que soporta.
Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Y somos dueños y esclavos de nuestras decisiones, las cuales forjan nuestra personalidad y marcan nuestro futuro.
Me arden las entrañas, porque mi cautela me ha impedido cometer errores que tendría que haber cometido; pero no me ha impedido errar, y gravemente, en cosas en las que nunca quise caer, pero caí. Quiero aprender a cometer los errores que se deben cometer, y no cometer aquellos que tanto daño pueden llegar a hacer.
Y me arden las entrañas por las injusticias que tengo que soportar, cercanas, a veces demasiado. Iluso el que cree que los menosprecios desaparecen con el tiempo, ya que ahora no vienen de gente que está por encima tuyo jerárquicamente, sino de gente que está a tu misma altura. Aún siendo de esa gente que ha sido educada para estar por encima tuyo y que al no estarlo te recuerdan cuál es su puesto natural y cuál es el tuyo.
Las decisiones te nombran dueño y esclavo de tus errores. Y creo que demasiadas veces no he tomado las adecuadas.