15 de noviembre de 2016

(2017) José y Paloma -



- José, ¿eres tú?

Él se giró, asustado por la interrupción, y al ver la persona que le reconoció abrió la boca, cambiando el susto por la sorpresa y cierta incredulidad.

- ¿Paloma? ¿Eres tú?

Ella asintió, con una gran sonrisa. La mente de José comenzó a trabajar a toda velocidad, identificando en la mujer alta y delgada a la niña fea de familia pobre y la posterior adolescente delgaducha de gafas gordas y acné que siempre tuvo sentada a su lado en los pupitres, cosas de apellidarse Pérez y Pinillos. En aquellos años en los que el acoso escolar no estaba en los periódicos y en los recreos de los colegios la ley de la jungla era la única que aplicaba, ella era la víctima ideal, siempre con chándal, libros de segunda mano y sin nada que ver con las niñas pijas repeinadas que rondaban por todas partes; pero él siempre se llevó bien con ella y nunca se metió con ella, e incluso en el instituto, hasta que ella se cambió de centro cuando sus padres se divorciaron, llegó a defenderla. Con él nunca se atrevieron a meterse.