Después de cinco años de fiestas
nocturnas, trabajar duro y estudiar cuando podía consiguió sacarse la carrera,
con unas notas mucho mejores de las que esperaba. Perdió años de su vida en
becas mal pagadas y finalmente consiguió trabajo en una pequeña empresa típica
española, de esas de trabajar mucho, cobrar poco y recibir amistosos
recordatorios sobre el creciente tamaño de la cola del paro cuando había alguna
protesta o intentaba que se cumpliera algún artículo del Estatuto de los trabajadores.