Para echar un polvo no siempre es necesario estar desnudos. Los rituales de cortejo, las cervezas, o el jaggermeister son buenos aliados muchas veces, pero no siempre son necesarios.
Puede ser un tópico manido, estúpido o una mala excusa, pero en ocasiones, una buena conversación sobre libros, o discutir sobre "1984" y las distopías, y explicarle a una persona la importancia de "Lolita" para la literatura, resulta hasta excitante. Y no hace falta desnudarse ni sudar.
Y ahora me lllamáis cursi. Me da igual, el polvo que he echado no me lo va a quitar nadie.