17 de enero de 2017

La mujer más hermosa del mundo (2)



Termina su copa y le paga al viejo camarada de la cárcel las dos copas de vino que tenía pendientes, calándose el sombrero, se acerca a ella, que termina de beber su copa. Al caminar descubre una mujer de edad indefinida, delgada pero con cintura y un voluminoso pecho que oculta tras un vestido gris claro levemente escotado y largo hasta las rodillas; completa su vestuario con unas tupidas medias oscuras y unos zapatos granates, a juego con el abrigo y el bolso que sostiene con su brazo derecho. Los ojos grises presiden una cara alargada, nariz achatada y unos labios carnosos pintados de rojo intenso; el pelo es de color castaño claro y muy corto, casi como si un hombre se lo dejara un poco largo, sin llegar a cubrirle el cuello y tapándole apenas las orejas. Cuando queda a un metro de ella, sabiéndose observado y posiblemente rechazado, está seguro que se encuentra frente a la mujer más hermosa del mundo.

Da los dos últimos pasos esquivando a un juez y un alto funcionario que comienzan a discutir acaloradamente por el último decreto aprobado por el Ministro de Justicia, y se decide a saludarla.

- Buenas noches, ¿me permite invitarla a una copa?

Ella le mira y parpadea dos veces, sin responder. Hace un gesto afirmativo y da medio paso atrás para que él se acomode sobre la barra. De un gesto, un camarero aparece y sirve una copa de vino a él y una copa de lo que resulta ser absenta negra rebajada a la francesa. La mujer asiente y observa con desagrado la preparación de su combinado ante el curtido hombre que hace caso omiso del gesto. Cuando termina toma su copa y la levanta, agradeciendo el gesto al hombre del sombrero, que levanta asimismo su copa de vino y la choca ligeramente con la de ella. Ambos dan un trago corto a la bebida.