10 de enero de 2017

Noche (1)





Los bares clandestinos son decadentes por naturaleza. Locales prohibidos que se encierran en sótanos sin cuartos de baño y sin apenas ventilación, de canciones atávicas y alcoholes ilegales, donde los camareros son más peligrosos que los clientes y los propietarios son mucho más peligrosos que los camareros. Puertas cerradas con cien candados por dentro con apariencia de abandonados. Lugares que siguen abiertos porque un día varios policías corruptos retuvieron al propietario y le exigieron su parte del pastel para que el negocio pudiera funcionar sin excesivos problemas. Hay lugares donde los policías son todavía más peligrosos que el peor de los mafiosos.

De noche todos los gatos son pardos, y la oscuridad les protege de los perros callejeros. Acuden todas las noches, después de cenar, escondidos por las sombras de la ciudad aspirante a megalópolis que no es capaz de permitirse cambiar las bombillas que periódicamente destrozan a pedradas los zagales que desafían a la gendarmería municipal. Las callejuelas se tornan aliadas para los gatos callejeros en los oscuros portales y muchas veces se encuentran varios en los mismos, compartiendo una petaca de coñac o un cigarrillo mal enrollado.


(...)



Termina su copa y le paga al viejo camarada de la cárcel las dos copas de vino que tenía pendientes, calándose el sombrero, se acerca a ella, que termina de beber su copa. Al caminar descubre una mujer de edad indefinida, delgada pero con cintura y un voluminoso pecho que oculta tras un vestido gris claro levemente escotado y largo hasta las rodillas; completa su vestuario con unas tupidas medias oscuras y unos zapatos granates, a juego con el abrigo y el bolso que sostiene con su brazo derecho. Los ojos grises presiden una cara alargada, nariz achatada y unos labios carnosos pintados de rojo intenso; el pelo es de color castaño claro y muy corto, casi como si un hombre se lo dejara un poco largo, sin llegar a cubrirle el cuello y tapándole apenas las orejas. Cuando queda a un metro de ella, sabiéndose observado y posiblemente rechazado, está seguro que se encuentra frente a la mujer más hermosa del mundo.