Cerramos dos mil quince, dejándome tirado. No está mal.
Para dos mil dieciséis deseo también que no me falte nunca una persona que no me deje tirada.
Actualizado: no fueron formas, desde luego, y así lo admitió y así lo confirmé yo. No voy a complicarme la vida con estas mierdas, aunque me da que pensar. Pero bueno, en dos mil dieciséis no quiero hacerme mala sangre, y menos con cosas que pasaron hace ya un año, realmente fue hace unos días, pero para el caso, sinceramente, año nuevo y vida nueva.