23 de junio de 2022

Uoho

No hacen falta más que cuatro acordes lanzados por un virtuoso con ganas de demostrar de lo que es capaz para ser feliz. Y dos calimotxos para brindar por ello. Y cantar y chillar y levantar los cuernos y dejarte caer en un inesperado pogo con otros veinte tan zumbados y felices como tú. 

Porque no todo es Salir, beber, ni el rollo de siempre. Por fortuna. 

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