La primera de mi racha de bodas (cuatro, de las que iré a tres), fue interesante. Un poco estrambólica, disculpen el neologismo, pero al fin y al cabo el tema era pasarlo bien. Yo (junto a R. y C.) fuimos los únicos por parte del novio, cuando por la novia, digamos que en una pelea nos hubieran reventado diez veces. Como no sabía nada de lo que podía pasar, e iba sin expectativas, todo fue bien. Mi amigo, el novio, lejos del mogollón, como era previsible en él. Una experiencia más, desde luego bastante única. Si volviese a suceder, eso sí, preguntaría antes cómo sería, para ir al menos prevenido.
El domingo fuimos a la feria del libro y fue muy estimulante y divertido. Intercambiamos un libro, ella me regaló un manga shojo llamado Solanin que me está resultando interesante; yo le regalé una biografía llamada "Cosas que los nietos deberían saber", muy enriquecedora desde mi punto de vista, una historia que lees y te puede aportar mucho (hay que reconocer que N., con todo lo que es, me ha recomendado buenos libros). Nos vimos la feria casi entera, compramos un montón de libros, comimos un bocadillo y nos sentamos varias horas en la hierba, compartiendo una botella de agua, hablando de Problemas del Primer Mundo, nada que nos vaya a cambiar la vida, no se toman decisiones un domingo por la tarde con cinco libros en el regazo.
No sé si mi vida está cambiando, o solo se trata de un paréntesis fruto de una situación de Locura Transitoria post-pandémica, dejándome llevar por una ola de conciertos, planes a meses vista y música, música y demasiados chistes malos. Me dejaré llevar hasta que la música deje de sonar.
Ha sido un gran fin de semana, curioso pero genial, disfrutando y haciendo cosas con mi mejor amigo, su chica (gran amiga también), y mi "nueva vieja amiga" con la que tanto estoy compartiendo últimamente. Y como era previsible, ha venido alguien y me lo ha jodido hoy. Pero bien jodido.
La verdad es que ya me olía algo, pero un ataque tan personal ante un comentario genérico, me ha cabreado, pero sobre todo, me ha dejado bien claro qué puedo esperar de alguien a quien he considerado mi amigo. Una lástima, ya que es una batalla que tengo perdida de antemano, pero ante la envidia no se puede hacer nada.
Y con esto, me ha quitado las ganas de ir a la boda de dentro de tres semanas justas, donde compartiremos mesa y habitación.
Puede que sea susceptible, pero esas cosas no se dicen si no las tienes muy dentro de ti. No sé.
La vida sigue.
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